Ha pasado mucho tiempo desde que escribí
el ultimo post, han pasado muchas pero muchas cosas, amé y con locura, con
pasión, en medida colmada, la respuesta a todo eso fue un marchitar del propio espíritu,
di demasiado de mi, y a pesar que sentí por momentos, por ocasiones, por minutos
que eso era correspondido, eso no basto, no
fue suficiente para poder hacer crecer una historia, no fue suficiente
para lograr alcanzar las expectativas del cielo color purpura que imagine, no
culpo a nadie más que a mí mismo, ni al destino, o al hombre mas lindo que
jamás haya conocido, el único que se metió en este lio fui yo, y como tal me
hago responsable de tanto dolor y tantas heridas, la verdad para ser honestos,
siempre supe en que terminaría tanto idilio, engañarse uno mismo debería ser
prohibido, imposible, un camino intransitable, mas no es así, mentí a mis
emociones, engañé a mis reparos, tergiversé la realidad ante mis percepciones,
me creí incapaz de volver a equivocarme con esta persona, pero no fue así, fue
como cuando luego de la noche, sabemos que llegará la mañana, así fue este
amor, fugaz, etéreo pero muy eterno, se hizo largo por las horas de espera, por
las noches en vela, llantos incontrolables, remilgos de cariño y frases
entrecortadas, comunicaciones inconexas, solo suplicando al cielo que nos cubría
a los dos, lo cuidara y se dejara cuidar, tanta soledad, tanta y tanta que de
pronto estaba rodeado de gente, y aun así estaba solo, aun con tantos alrededor
pidiendo que no muera, me dejaba morir.
Pinte una vez una pared llena de
tallos, hojas, flores y encantos, donde duendes, mariposas y hados podían
pasear a su antojo, donde la aventura de nuestros sueños se hacia realidad, era
un mural hermoso, hoy de él no queda nada, no es que haya desaparecido por que
sí, con el transcurrir del tiempo, los tallos se fueron adelgazando, fueron
perdiendo su esplendor, resignándose a pocas gotas de roció para subsistir, las
flores marchitas intentaron mantenerse en pie, perdiendo día con día el color vivaz
que las caracterizaba, las había violetas, purpuras, rosas, rojas, azules y
hasta grises, deseaba tanto que jamás muriera ese esplendor, pero poco a poco
la nada fue invadiéndolo todo, la vacuidad se fue devorando con la tristeza de
mis días cada centímetro de aquel reino, los duendes empezaron a migrar a otras
habitaciones, ya las aves no anidaban, los hados escondieron sus instrumentos y
salieron de paseo para no regresar, todo cambió de repente, el cielo se hizo
oscuro, el viento dejo de llegar, el sol no quiso mas dar su brillo, y la habitación
cayó en el olvido, se convirtió en lo que siempre había sido, una simple pared
pintada a crayón, la ilusión triste de un pobre amante que dejo de ser amado,
la infantil escena de un hombre de casi
treinta años, hasta ridícula la escena era, poco a poco, lentamente los
sueños se echaron a volar, por la ventana, por la puerta, por la nada.
Hasta que leí sus palabras, el príncipe
valiente dejó de serlo, se escondió tras una pluma con todo y su tintero,
lagrimas corrieron por mi rostro al leer aquel ultimo cuento, pero había algo
nuevo, la habitación despedazada tomaba brillo, empezaba a respirarse aire
limpio y ano empobrecido, de pronto alce la mirada, había brillo por la
ventana, las lindes de piedra cayeron ante mi, tenia la esperanza de revivir,
no había más muerte en aquella habitación, había un comienzo un inicio, un
nuevo tema que pintar, un nuevo amanecer que dejaba atrás un saber tan sin
sabor, un caramelo de sal que había ya pasado por el tiempo de moverlo en la
boca, su última carta era eso, una carta de libertad, cual esclavo fui
liberado, mis cadenas al desamor fueron rotas, y aunque las heridas quedaría
aun algún tiempo, se que podré seguir caminando, podre erguirme nuevamente y
poder mirar a los ojos a aquel caballero que dejó un recuerdo, no se si grato o
turbio, pero es un recuerdo, tantas escenas rotas, tantos amaneceres frente a
la ventana que da a nuestro lago, ya no se podrán realizar, no podré ver más
esos pantaloncillos celestes a cuadros ni su bella sonrisa tras las gafas de
carey marrón, pero siempre entrañare aquellos maravillosos besos que enloquecían
mi piel, o aquel roce de su mano con mi codo que con la locura me hacia
comparar. Ya no habrá más de ello y soy feliz dentro de tanta tristeza, crecí,
maduré, mas no perdí la ilusión de alguna vez amar, por que se que ahí afuera,
alrededor de mi castillo estará mi príncipe y caballero fiel, que aguarda poder
al fin conocerme, o al fin tocarme, sé que hay posibilidades de montar
nuevamente una obra, poner las escenas bellas sobre el teatro, lo gracioso es que las imágenes de recorren en
ojos rasgados, desde oriente vienen nuevos aires aunque adolescentes, aunque
menores pueden traer cierto placer o desazón a mi vida, y eso es lo interesante
de emprender nuevas aventuras, lo desconocido, solo anhelo que ello ocurra
cuando mi corazón este sano, mi salud este mejor, los ánimos sean restablecidos
y tu nombre no me sea ya doloroso



El amor tiene formas y maneras distintas de aparecer. No te culpes de nada, todo tiene un por qué. Primero trata de encontrarte a ti que tú príncipe ya está en camino, pero el mapa de llegada a tu corazón es “ser tú mismo”.
ResponderEliminarHey Michael Jackson! Lo mas bello de ser herido/a es el lindo recuerdo que un dia el amor fue sellado con la honestidad de una sonrisa y pasion en el corazon. Love you x
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